En el distrito «Iztok» de la capital, frente a la Embajada de Rusia, se encuentra el lugar de descanso final de Petar Danov, a quien sus seguidores llaman cariñosamente «el Maestro». Este jardín sereno y cuidado, adornado con palomas, flores y exuberante vegetación, sirve como lugar de descanso final para el venerado líder espiritual. La entrada a este tranquilo espacio siempre está abierta a los visitantes.
La tumba del Maestro tiene forma de elipse, con una lápida intrincadamente adornada con un pentagrama, símbolo de la Hermandad Blanca. Dentro de esta emblemática forma, están inscritas las cinco virtudes cristianas: Amor, Sabiduría, Verdad, Justicia y Virtud. Rodeando el pentagrama hay un círculo, que simboliza lo divino, con la inscripción: «En el cumplimiento, la voluntad de Dios es el poder del alma humana». Según las enseñanzas de Danov, este símbolo representa el camino hacia la perfección del alma, un camino que sus seguidores siguen con fervor. El 22 de marzo tiene un significado especial para los miembros de la Hermandad Blanca, quienes se reúnen ante la tumba de Petar Danov para presenciar el amanecer, una tradición anual que fomenta la reflexión espiritual y la conexión comunitaria. El jardín que rodea la tumba del Maestro sirve no solo como un homenaje físico, sino también como un espacio simbólico para la búsqueda continua del crecimiento espiritual y la iluminación de quienes aprecian sus enseñanzas.
