La construcción de esta notable estructura comenzó en 1904 bajo la visión arquitectónica del arquitecto Jordan Milanov. Conocido por sus importantes contribuciones a varios edificios emblemáticos de la capital, como el Baño Central de Sofía y el Palacio Sinodal, la huella arquitectónica de Milanov adorna diversos lugares emblemáticos de la ciudad.
Posteriormente, en 1935, el edificio experimentó una fase de reconstrucción que culminó con su finalización en 1939, marcando una era de renovación y mejora del diseño y la funcionalidad de la estructura.
