Los Baños Minerales Centrales de Sofía se construyeron entre 1905 y 1910, sustituyendo a un baño turco que existió hasta principios del siglo XX. El concepto arquitectónico del nuevo edificio fue desarrollado por los arquitectos Petko Momchilov y Friedrich Grünanger. Las fachadas de los baños están decoradas con el estilo nacional-romántico, sello distintivo de la arquitectura búlgara de principios del siglo XX y considerada una de sus cumbres.
Reconocidos como monumento cultural de importancia nacional en 1955, los baños mantuvieron su función original hasta 1988. Tras años de abandono, el Ayuntamiento de Sofía decidió en 1998 reutilizar el edificio como Museo de Historia de Sofía.
Entre 1998 y 2008, se llevaron a cabo importantes obras de construcción y restauración para transformar la estructura en un museo. Sin embargo, según la información disponible más reciente, el edificio aún no se ha abierto al público.
