Según el Tratado de Berlín, el Principado de Bulgaria se estableció como un principado tributario independiente bajo la autoridad suprema del Sultán, aunque con un gobierno cristiano y un ejército nacional (policía). Rumelia Oriental, por otro lado, permaneció bajo la autoridad política y militar directa del Sultán, aunque gozaba de plena autonomía administrativa. Sin embargo, estas decisiones generaron descontento entre la población búlgara de Misia, Tracia y Macedonia.
En respuesta a este descontento, se formó el Comité de Unidad tanto en el Principado de Bulgaria como en Rumelia Oriental. Este comité lideró los esfuerzos para organizar una lucha armada por la unificación nacional. Cabe destacar el levantamiento de Kresna-Razlozh que estalló en Macedonia entre 1878 y 1879, aunque finalmente fracasó.
La Asamblea Nacional Constituyente, convocada del 10 de febrero al 16 de abril de 1879, desempeñó un papel fundamental en la configuración del gobierno inicial del Principado de Bulgaria. Durante esta asamblea, se aprobó la Constitución de Tarnovo y Sofía fue designada capital del principado. Posteriormente, el 17 de abril de 1879, la Primera Gran Asamblea Nacional se reunió en Tarnovo y eligió al príncipe alemán Alexander Battenberg como gobernante de Bulgaria, quien asumió el título de Alejandro I.
El 5 de julio de ese mismo año, se formó el primer gobierno búlgaro bajo el liderazgo de Todor Burmov. Esto marcó un hito significativo en el desarrollo político del país, con la creación del Partido Conservador y el Partido Liberal, los primeros partidos políticos de Bulgaria.
Sin embargo, la dinámica política pronto cambió, lo que condujo al derrocamiento del gobierno liberal de Petko Karavelov el 27 de abril de 1881. En su lugar, se nombró un gabinete ministerial encabezado por el general Kazimir Ernroth, que ejerció su cargo entre 1881 y 1883. Este período fue testigo de una serie de transiciones y tensiones políticas. Las elecciones parlamentarias posteriores, celebradas en mayo de 1884, dieron la victoria a los liberales radicales, lo que dio lugar a la formación de un nuevo gobierno liderado por Petko Karavelov. Estos acontecimientos pusieron de relieve la evolución del panorama político búlgaro durante sus primeros años como principado.
Tras la creación del Principado de Bulgaria, el sultán nombró al príncipe Alexander (Aleko) Bogoridi gobernador jefe de Rumelia Oriental. En septiembre de 1879, las elecciones a la Asamblea Regional dieron la victoria al Partido Popular, que abogaba por la «Unión de Rumelia Oriental y el Principado de Bulgaria».
En respuesta a las crecientes aspiraciones de unificación, en 1885 se fundó en Plovdiv el Comité Revolucionario Central Secreto Búlgaro. Este comité desempeñó un papel fundamental en la organización y el éxito de la unificación de Rumelia Oriental con el Principado de Bulgaria ese mismo año.
Sin embargo, la unificación se enfrentó a la oposición de Serbia, impulsada por Austria-Hungría. Esto condujo al estallido de la Guerra Serbo-Búlgara, durante la cual el ejército búlgaro detuvo con éxito el avance serbio hacia el noroeste de Bulgaria. El conflicto concluyó con la firma del Tratado de Paz de Bucarest el 19 de febrero de 1886 entre Serbia y Bulgaria.
Además, en 1886, se alcanzó un acuerdo búlgaro-turco, por el cual Turquía reconoció oficialmente la Unión de Rumelia Oriental con el Principado de Bulgaria. Estos acontecimientos marcaron hitos importantes en la búsqueda de la integridad territorial y la unidad nacional de Bulgaria.
Tras la Unificación, Bulgaria enfrentó una crisis política que culminó con el destronamiento del príncipe Alejandro I el 26 de agosto. Posteriormente, la III Gran Asamblea Nacional se reunió el 25 de julio de 1887 y eligió al príncipe alemán Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha como nuevo príncipe de Bulgaria, quien asumió el nombre de Fernando I.
Durante el reinado de Fernando I se realizaron esfuerzos de estabilización y modernización en las esferas política y económica, en particular durante el reinado de Stefan Stambolov, del 20 de agosto de 1887 al 19 de mayo de 1894. Sin embargo, el descontento con la política interna condujo a la formación de la oposición legal unificada, compuesta por conservadores y liberales.
En respuesta a la agitación política, el príncipe Fernando impulsó la dimisión del gobierno. La administración posterior, dirigida por Konstantin Stoilov, del 19 de mayo de 1894 al 18 de enero de 1899, logró estabilizar la situación política interna en Bulgaria. Bajo el liderazgo de Stoilov, se realizaron esfuerzos para abordar los diversos desafíos que enfrentaba el país y sortear las complejidades de la política búlgara.
Desde finales del siglo XIX hasta principios del XX, la cuestión de la unificación nacional del pueblo búlgaro ocupó un lugar central en la agenda de política exterior de los sucesivos gobiernos búlgaros. En 1893, se fundó en Salónica una organización revolucionaria, inicialmente conocida como la Organización Revolucionaria Interna de Macedonia (ORIM), y oficialmente rebautizada en 1905. Simultáneamente, los refugiados de Macedonia y Tracia residentes en el Principado de Bulgaria formaron su propia organización, el Comité Supremo de Macedonia-Edirne.
La colaboración entre estas dos organizaciones se produjo, lo que condujo al estallido del levantamiento de Ilinden-Preobrazhenski en el verano de 1903. A pesar de sus esfuerzos, el levantamiento finalmente fracasó y fue reprimido sin piedad por las autoridades otomanas. Este acontecimiento subrayó la lucha continua por la liberación nacional y la unidad entre los búlgaros que vivían en diversas regiones bajo el dominio otomano.
De 1903 a 1908, el Partido Liberal Popular gobernó, un período a menudo conocido como el Segundo Régimen de Estambul. Posteriormente, el Partido Democrático gobernó de 1908 a 1911. Un punto de inflexión significativo se produjo el 22 de septiembre/5 de octubre de 1908, cuando, en Tarnovo, el príncipe Fernando I proclamó la independencia de Bulgaria mediante un manifiesto especial y asumió el título de zar de Bulgaria.
En 1910, el zar Fernando I y el primer ministro Aleksandr Malinov entablaron negociaciones infructuosas para forjar una unión búlgaro-rusa. Sin embargo, las conversaciones entre los gobiernos búlgaro y serbio, así como entre búlgaro y griego, culminaron con la firma de la Unión Balcánica en 1912.
